Madre de Dios, Reina Celestial!!!
“Meditación Mística Ciudad de Dios”
El Feliz Nacimiento de María Santísima Nuestra Señora
Llegó el día alegre para el mundo del parto felicísimo de Santa Ana, y nacimiento de la que venía a él santificada y consagrada para Madre del mismo Dios. ( ... )*
Fué prevenida su madre Ana con ilustración interior, en que el Señor la dió aviso de que llegaba la hora de su parto. Y llena de gozo del divino Espíritu, atendió a su voz; y postrada en oración pidió al Señor la asisitiese su gracia y protección para el buen suceso de su parto. Sintió luego un movimiento en el vientre, que es el antrual de las criaturas para salir a luz. Y la más dichosa niiña María al mismo tiempo fué arregatada por providencia y virtud divina en un éxtasis altísimo, en el cual absorta y abstraída de todas las opreraciones sensitivas nació al mundo sin percibirlo por el sentido; como pudidera conoocerlo por ellos, si junto con el uso de razón que tenía, los dejaran obrasr naturalmente en aquella hora; pero el poder del muy alto lo dispuso de esta forma para que la Princesa del cielo no sintiese lo natural de aquel suceso del parto.
Maria, aurora de Gracia
Nació pura, limpia, hermosa y llena toda de gracias, publicando en ellas que vnaí libre de la ley y tributo del pecado. Y aunque nació como los demás hijos de Adán en la susbstancia, pero con tales condiciones y accidentes de gracias, que hicieron este nacimiento milagroso y admirable para toda la naturaleza y alabanza eterna del Autor.
Salió, pues, este divino lucero al mundo a las doce horas de la noche, comenzando a dividir la de la antigua ley y tiniebleas primeras, del día nuevo de la gracia, que ya quería amanecer.
Envolviendola en paños, y fué puesta y aliñada como los demás niños la que tenía su mente en la Divinidad; y fué tratada como párvula la que en sabiduría excedía a los mortales y a los mismos ángeles. No consitió su madre que por otrs manos fuese tratada entonces, antes ella por las suyas la envolvió en las mantillas, sin embarazarla el sobreparto: porque fué libre de las consecuencias onerosas que ordinariamente sufren las otras madres en sus partos.
Oración de Santa Ana
Recibió santa Ana en sus manos a la que, siendo hija suya, era juntamente el tesoro mayor del cielo y tierra en pura criatura, sólo a Dios inferior y superior a todo lo creado; y con fervor y lágrimas la ofreció a Su Majestad, diciendo en su interior: Señor de infinita sabiduría y poder, Creador de todo cuanto tiene ser; el fruto de mi vientre, que de vuestra bondad he recibido, os ofrezco con eterno agradecimiento de que me le habéis dado, sin poderlo yo merecer. De hija y madre haced a vuestra voluntad santísima, y mirad nuestra pequeñez desde lo alto de vuestro trono y grandeza. Eternamente seáis bendito, porque habéis enriquecido al mundo con criatura tan agradable a vuestro beneplácito y porque en ella habéis preparado la morada y tabernáculo para que viva el Verbo Eterno. A mis santos padres y profetas doy la enhorabuena, y en ellos a todo el linaje humano, por la segura prenda que les dais de su redención. Pero ¿cómo trataré yo a la que me dais por hija, no mereciendo ser su sierva? ¿Cómo tocaré la verdadera arca del testamento? Dadme, Señor y Rey mío, la luz que necesito para saber vuestra voluntad, y ejecutarla en agrado vuestro y servicio de mi hija.
Respuesta del Señor
Respondió el Señor a la santa matrona en su interior, que tratase a la divina niña como madre a su hija en lo exterior, sin mostrarle reverencia, pero que se la tuviese en lo interior; y que en su crianza cumpliese con las leyes de verdadera madre, cuidando de su hija con solicitud y amor. Todo lo cumplió así la feliz madre; y usando de este derecho y licencia, sin perder la reverencia debida, se regalaba con su Hija santísima, tratándola y acariciándola como lo hacen las otras madres con las suyas, pero con el aprecio y atención digna de tan oculto y divino sacramento como entre hija y madre se encerraba. Los ángeles de guarda de la dulce niña con otra gran multitud la adoraron y reverenciaron en los brazos de su madre y la hicieron música celestial, oyendo algo de ella la dichosa Ana; y los mil ángeles señalados para la custodia de la gran Reina se le ofrecieron y se dedicaron para su ministerio; y fue esta la primera vez que la divina Señora los vio en forma corpórea con las divisas y hábito que diré en otro capítulo ; y la niña les pidió que alabasen al Altísimo con ella y en su nombre.
S. Gabriel anuncia al limbo el nacimiento de Maria
Al punto que nació nuestra Princesa María, envió el Altísimo al santo arcángel Gabriel para que evangelizase a los santos padres del limbo esta nueva tan alegre para ellos; y el embajador celestial bajó luego, ilustrando aquella profunda caverna y alegrando a los justos que en ella estaban detenidos. Les anunció cómo ya comenzaba a amanecer el día de la felicidad eterna y reparación del linaje humano, tan deseado y esperado de los santos y prenunciado de los profetas, porque ya era nacida la que sería Madre del Mesías prometido; y que verían luego la salud y la gloria del Altísimo. Y les dio noticia el santo Príncipe de las excelencias de María santísima y de lo que la mano del Omnipotente había comenzado a obrar en ella, para que conocieran mejor el dichoso principio del misterio que daría fin a su prolongada prisión; con que se alegraron en espíritu todos aquellos padres y profetas, y los demás justos que estaban en el limbo, y con nuevos cánticos alabaron al Señor por este beneficio.
Los angeles reconocerán María por su Reina
¿Quién podrá dignamente engrandecer este maravilloso prodigio de la diestra del Omnipotente? ¿Quién dirá el gozo y admiración de los espíritus celestiales, cuando miraban aquella tan nueva maravilla entre las obras del Altísimo y con nuevos cánticos la celebraban? Allí reconocieron y reverenciaron a su Reina y Señora escogida para Madre del que había de ser su cabeza, y que era la causa de la gracia y de la gloria que poseían, pues él se la había granjeado con sus méritos previstos en la divina aceptación. Pero ¿qué lengua o qué pensamiento de los mortales puede entrar en el secreto del corazón de aquella niña tan tierna en el suceso y efectos de tan peregrino favor? Lo dejo a la piedad católica, y mucho más a los que en el Señor lo conocerán, y nosotros cuando por su misericordia infinita llegaremos a gozarle cara a cara.
Dios impone el nombre de Maria
Se determino en aquel consistorio y tribunal divino de la santísima Trinidad de dar nombre a la niña Reina; y como ninguno es legítimo y propio sino el que se pone en el ser inmutable de Dios, que es donde con equidad, peso, medida e infinita sabiduría se dispensan y ordenan todas las cosas, quiso Su Majestad ponérsele y dársele por sí mismo en el cielo; donde manifestó a los espíritus angélicos, que las tres divinas personas habían decretado y formado los dulcísimos nombres de Jesús y María, para Hijo y Madre de ab initio ante sæcula, y que en todas las eternidades se habían complacido con ellos y teniéndolos grabados en su memoria eterna y presentes en todas las cosas que habían dado ser, porque para su servicio las criaban. Y conociendo estos y otros muchos misterios los santos ángeles, oyeron una voz del trono que decía en persona del Padre eterno: María se ha de llamar nuestra electa, y este nombre ha de ser maravilloso y magnífico; los que le invocaren con afecto devoto recibirán copiosísimas gracias; los que le estimaren y pronunciaren con reverencia serán consolados y vivificados; y todos hallarán en él remedio de sus dolencias, tesoros con que enriquecerse, luz para que los encamine a la vida eterna. Será terrible contra el infierno, quebrantará la cabeza de la serpiente y alcanzará insignes victorias de los príncipes de tinieblas.–Mandó el Señor a los espíritus angélicos que evangelizasen este dichoso nombre a santa Ana, para que en la tierra se obrase lo que se había confirmado en el cielo. La niña divina, postrada con el afecto ante el trono, rindió agradecidas y humildes gracias al ser eterno y con admirables y dulcísimos cánticos recibió el nombre. Y si se hubieran de escribir las prerrogativas y gracias que le concedieron, fuera menester libro aparte de mayores volúmenes. Los santos ángeles adoraron y reconocieron de nuevo en el trono del Altísimo a María Santísima por Madre del Verbo futura y por su Reina y Señora; y veneraron el nombre, postrándose a la pronunciación que de él hizo la voz del eterno Padre que salía del trono, y particularmente los que le tenían por divisa en el pecho; y todos dieron cánticos de alabanza por tan grandes y ocultos misterios; ignorando siempre la niña Reina la causa de todo lo que conocía, porque no se le manifestó la dignidad de Madre del Verbo humanado hasta el tiempo de la encarnación. Y con el mismo júbilo y reverencia la volvieron a poner en los brazos de santa Ana, a quien se le ocultó también este suceso y la falta o ausencia. de su hija; porque en su lugar suplió uno de los ángeles de guarda, tomando cuerpo aéreo para este efecto; y a más de esto, mucho tiempo, mientras la niña divina estuvo en el cielo empíreo, tuvo su madre Ana un éxtasis de altísima contemplación y en él, aunque ignoraba lo que se hacía en su niña, le fueron manifestados grandes misterios de la dignidad de Madre de Dios, para que era escogida; y la prudente matrona los guardó .siempre en su pecho, confiriéndolos para lo que debía obrar con ella.
O nascimento de Maria, alegria para o céu e a terra
A los ocho días del nacimiento de la gran Reina, descendieron de las alturas multitud de ángeles hermosísimos y rozagantes; y traían un escudo en que venía grabado brillante y resplandeciente el nombre de María; y manifestándose todos a la dichosa madre Ana, la dijeron que el nombre de su hija era el que llevaban allí de María; que la divina providencia se le había dado y ordenaba que se le pusiesen luego ella y Joaquín.....
... De este modo recibió nuestra Princesa el nombre que le fué dado por la Santísima Trinidad, en el cielo el día en que nació, y en la tierra ocho días después. Fué inscripto en el registro cuando su madre fué al Templo para cumplir con la ley ...
Fonte:
Libro: “Mística Ciudad Dios” – Sor Maria Jesús de Ágreda – España Siglo XVII
Primer Tomo - páginas: 171 a 175 - Capítulo 21
((...*)NOTA: Se lee en el libro Mística Ciudad de Dios que el nacimiento de la Santísima Virgen se dio el día 08 de septiembre como también es tradición en la Iglesia Católica.
Pero a pesar de esto Nuestra Señora nos ha revelad en distintas apariciones actuales que el día correcto de Su Nacimiento es el día 05 de agosto.
En el tiempo de Sor María de Jesús de Agreda ellos no tenían conocimiento de esta Gracia que fue reservada para los últimos tiempos.)

Cuerpo incorrupto de Sor María Jesús de Agreda
Prueba la veracidad de las Apariciones que ella presenció y relato en su libro
Mística Ciudad de Dios.